El hogar suele ser un lugar donde encontramos abrigo, tranquilidad y seguridad. Durante el invierno, las familias buscan resguardarse de los días fríos encendiendo estufas, calefactores y aumentado el consumo de líquidos calientes. Sin embargo, aquello que entrega bienestar también puede convertirse en un peligro.
Una estufa demasiado cerca de una cortina o un guatero en mal estado, pueden transformar un momento cotidiano en una emergencia. Las quemaduras en el hogar son mucho más frecuentes de lo que se piensa y en la mayoría de los casos, prevenibles.
En esta época del año, la prevención debe ser parte habitual de la rutina familiar. Mantener las estufas alejadas de muebles, ropa y cortinas, no dejarlas encendidas sin supervisión y evitar que los niños jueguen cerca de ellas, son medidas sencillas que permiten evitar accidentes. También es importante dejar líquidos calientes fuera del alcance de los más pequeños de la casa y revisar periódicamente el estado de los sistemas de calefacción.
Pero, pese a todos los resguardos, los accidentes pueden ocurrir. Frente a una quemadura, actuar de inmediato es lo más importante. La finalidad de realizar primeros auxilios es detener el daño, aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Se recomienda enfriar la zona afectada con agua corriente durante 10 a 15 minutos, y nunca utilizar hielo, retirar con cuidado anillos o pulseras si la zona comienza a inflamarse y cubrir la quemadura con un paño limpio.
Nunca se deben aplicar remedios caseros como pasta de dientes, mantequilla o aceites, ya que podrían empeorar la lesión. En caso de que la quemadura sea con fuego y la ropa está ardiendo, se debe apagar cubriendo a la persona con una manta o haciéndolo rodar por el suelo y, posteriormente, enfriar con agua. Si la quemadura es grave, causa ampollas o afecta la cara, manos o pies, es fundamental buscar atención médica inmediata en un centro de salud.
Un hogar cálido no solo depende de tener calefacción, sino también de utilizarla de forma responsable. En invierno, el cuidado se refleja en acciones simples que protegen a toda la familia.
Porque el verdadero calor del hogar es aquel que abriga sin poner en riesgo la seguridad de quienes más se quieren.
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