ACONCAGUA (17/02/2025).- A las 19:45 horas de la tarde del lunes 17 de febrero de 1986 se produjo la peor tragedia ferroviaria de nuestro país, cuando en las cercanías del Puente Queronque en Limache chocaron el automotor AES-9 (Automotor Eléctrico Suburbano) que iba desde Los Andes al puerto con el expreso AES-16 que se dirigía desde Valparaíso hasta la estación Mapocho en Santiago.
Según las cifras oficiales, hubo 58 personas fallecidas y decenas de heridos, pero lo indicado por testigos y sobrevivientes, el número de muertos fue de más de 100.
Ambos trenes se incrustaron entre si, quedando una masa retorcida de metal. Sólo a las 7 de la mañana del martes 18 de febrero se logró separar ambos trenes e iniciar el rescate final de los fallecidos.
Desesperación hubo en Los Andes entre los familiares del casi centenar de pasajeros del automotor, que en la tarde del 17 de febrero a las 17:30 horas salió rumbo a Valparaíso, puesto que ocuparon el último vagón y fueron los que sufrieron las peores consecuencias, ya que al llegar al ramal de Llay Llay, el tren se invierte y el último vagón pasa a ser el primero.
La miseria humana también estuvo presente en este accidente, ya que a muchos de los muertos y heridos les fueron despojados sus especies de valor como aros, anillos y dinero.
El día del accidente existía una sola vía férrea para la circulación de los trenes que corrían en ambos sentidos, ya que el puente cercano al sitio del suceso estaba siendo sometido a reparaciones a raíz de un atentado terrorista perpetrado en 1985. Además había sido afectado por los temporales.
A eso hay que sumar que el sistema de comunicaciones con que se trabajaba era de 1928 y el teléfono estaba en mal estado. El sistema de señalización eléctrica tampoco estaba funcionando y pocos días antes se habían robado los cables del teléfono interno. Todo se conjugó para que la tragedia resultara inevitable.
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