Hay sueños que nacen con la convicción de que algún día dejarán de parecer imposibles. Durante años creímos que el Valle de Aconcagua merecía ser escenario de grandes acontecimientos del deporte mundial, a pesar que muchos pensaban que era una aspiración demasiado ambiciosa para dos ciudades como San Felipe y Los Andes. Sin embargo, la historia volvió a demostrar que los grandes desafíos no dependen del tamaño de una ciudad, sino de la fuerza de su gente y de la capacidad de creer en un propósito común. La realización del Campeonato Mundial Femenino Sub-17 de Voleibol en nuestras ciudades marcó un antes y un después. Casi sesenta años después de que Portillo acogiera el Campeonato Mundial de Esquí Alpino de 1966, el Valle de Aconcagua volvió a recibir un evento de carácter planetario. Ese solo hecho constituye un motivo de profundo orgullo para todos quienes habitamos esta tierra. Pero más allá de la emoción de haber recibido a selecciones provenientes de los cinco continentes, tengo la convicción de que el verdadero valor de este campeonato no estará únicamente en los partidos disputados ni en las banderas que flamearon en nuestros gimnasios. El verdadero triunfo es aquello que permanece ahora que el evento finalizó y las delegaciones están de regreso en sus países.
Ese legado tiene un nombre muy concreto: infraestructura deportiva de nivel internacional para las actuales y futuras generaciones. El Liceo Mixto asumió este desafío con la responsabilidad que implica representar a todo un territorio. Modificando sus instalaciones deportivas para dejarlas con estándares mundiales y todo con recursos propios.
La modernización de sus gimnasios, la renovación de camarines, baños, iluminación, equipamiento y espacios deportivos permitieron que nuestras instalaciones alcanzaran el estándar exigido para un campeonato mundial. Sin embargo, la mayor satisfacción es saber que esas obras no fueron concebidas para unos pocos días de competencia, sino para servir durante muchos años a miles de niños y jóvenes. Cada estudiante que practique deporte en estos recintos encontrará un espacio mejor que el que existía antes del Mundial. Cada profesor de educación física, cada entrenador y cada deportista del Valle de Aconcagua contará con instalaciones que permanecerán al servicio de la comunidad por muchos años. Ese ha sido siempre el espíritu del Liceo Mixto. Educar no consiste únicamente en formar buenos estudiantes; significa también crear oportunidades, abrir caminos y entregar herramientas para que cada joven pueda desarrollar plenamente sus talentos. Por eso, el fortalecimiento del Centro de Entrenamiento Olímpico Estudiantil adquiere ahora una dimensión aún más significativa, toda vez que las nuevas generaciones encuentran aquí instalaciones acordes con los desafíos del deporte moderno y con los sueños que deseen alcanzar. Nada de esto habría sido posible sin la colaboración de muchas personas e instituciones. Expreso mi reconocimiento a las autoridades nacionales, regionales y comunales que comprendieron la trascendencia de este proyecto; a la Federación de Voleibol de Chile y a su presidente, Jorge Pino, cuyo respaldo fue decisivo desde el inicio y a todos quienes trabajaron con generosidad para que San Felipe y Los Andes fueran dignos anfitriones del mundo. Como fundador del Liceo Mixto y como concejal de la comuna de Los Andes, siento una profunda gratitud al comprobar que un proyecto educativo puede convertirse también en un motor de desarrollo para todo un territorio. Este campeonato trascendió lo deportivo, porque nos permitió mostrar al mundo quiénes somos, cómo trabajamos y hasta dónde somos capaces de llegar cuando actuamos unidos. Estoy convencido de que las medallas pasarán a los archivos y los resultados quedarán en las estadísticas. Lo que permanecerá será mucho más importante: una infraestructura deportiva de primer nivel, una comunidad fortalecida por un desafío compartido y miles de jóvenes que crecerán sabiendo que, desde el Valle de Aconcagua, también es posible soñar en grande. Ese es, sin duda, el mayor triunfo que nos dejó el Campeonato Mundial Femenino Sub-17 de Voleibol Chile 2026.
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