Cada cierto tiempo aparecen cifras que nos obligan a detenernos y reflexionar sobre el rumbo que está tomando nuestra región. El reciente informe económico de la Cámara Regional del Comercio muestra datos que, a primera vista, generan preocupación: una tasa de desocupación de 10,3%, la más alta del país, junto con una contracción de 1,2% en la actividad económica nacional durante abril. Más preocupante aún es que el desempleo femenino alcanza un 11,3%, reflejando una realidad que afecta directamente a miles de familias de nuestra región.
Sin embargo, las cifras no cuentan toda la historia. Detrás de cada porcentaje existen personas que buscan oportunidades, emprendedores que intentan sacar adelante sus negocios y jóvenes que se preparan para incorporarse al mundo laboral. Y es precisamente ahí donde el turismo puede transformarse en una herramienta concreta para impulsar el desarrollo económico y social de Valparaíso.
Nuestra región posee atributos que muchos destinos del mundo quisieran tener: una costa privilegiada, ciudades patrimoniales, una reconocida oferta gastronómica, viñas, naturaleza, cultura y una identidad territorial única. El desafío no está en descubrir nuevos atractivos, sino en aprender a gestionarlos de manera más inteligente, sostenible y colaborativa.
Las tendencias actuales también muestran señales positivas. Las ventas online del retail crecieron un 6,5% durante el primer trimestre de 2026 y el CyberDay movilizó más de US$531 millones, donde Valparaíso concentró el 9% de las compras realizadas a nivel nacional, posicionándose como la segunda región con mayor participación del país. Estos datos nos hablan de consumidores más digitales, informados y conectados, una realidad que también está transformando profundamente la industria turística.
Hoy los visitantes no solo buscan un destino; buscan experiencias auténticas, personalizadas y responsables. Quieren conocer la historia detrás de una caleta, la tradición de un emprendimiento familiar o la identidad cultural de una comunidad. Esto representa una enorme oportunidad para los territorios, especialmente para comunas que están impulsando estrategias de desarrollo turístico sostenible y que buscan diversificar su economía.
Desde la academia observamos con convicción que el turismo seguirá siendo una de las actividades con mayor capacidad para generar empleo, especialmente para mujeres, jóvenes y emprendedores. Pero para que ello ocurra necesitamos fortalecer la formación de capital humano, impulsar la innovación, incorporar tecnología y fomentar una mayor articulación entre municipios, empresas, gremios y centros de educación superior.
El futuro de Valparaíso no depende únicamente de indicadores económicos. Depende de nuestra capacidad para transformar nuestras fortalezas en oportunidades reales de desarrollo. Y en ese desafío, el turismo tiene mucho más que aportar de lo que a veces imaginamos. No es solo una industria; es una herramienta para conectar personas, generar bienestar y construir una región más próspera, inclusiva y preparada para los desafíos del futuro.
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