Después del lamentable episodio del asesinato de una docente en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, gracias, en parte, a la amplia difusión que hizo la prensa nacional, varios medios usando el acostumbrado “culto al morbo”, el fenómeno de la violencia en los colegios se transformó en “treding topic”.
Ante esto, el nuevo gobierno, así como varias otras autoridades, salieron a proponer distintas medidas para afrontar el tema, desde detectores de metal en los colegios, revisión de las mochilas, quitar beneficios estatales a los alumnos autores de la violencia, etc…
Pero el fenómeno de la violencia en los colegios no es de ahora, viene incubándose desde hace bastante tiempo, avalado por una serie de medidas permisivas, incluso a nivel gubernamental, que han deteriorado la autoridad al interior de estos, generando un ambiente de impunidad en detrimento de profesores y comunidad escolar.
Este es un fenómeno que, como país, no debemos dejarlo crecer, las autoridades (TODAS), y cada uno de los ciudadanos responsables, deben tomar todas la medidas posibles, aún a riesgo de sobreactuar, para frenarlo en seco, pues si se lo deja escalar, no sabemos en qué puede terminar. Recordemos que el llamado "estallido social" partió de forma muy similar, con algunas señales que fueron desoídas en un comienzo, minimizadas luego, para aumentar rápidamente y ya sabemos cómo terminó.
No sabemos si esto es algún tipo de estrategia concertada, pero tiene toda la “pinta”, aumentada por la estupidez de varios, que piensan (es un decir…) que la anarquía total es el camino. Esta es una estrategia propia de los cárteles y la delincuencia, que se va tomando los espacios poco a poco, ante la no-reacción de los vecinos y autoridades. Solo como dato, y guardando las proporciones, Hitler usó la misma táctica para invadir Europa, iniciando la 2da guerra mundial.
Debemos llamar a las nuevas autoridades y a todos los chilenos y ciudadanos de este país, a tener la valentía de afrontar el fenómeno con todas las fuerzas y herramientas a disposición, por el bien de Chile. Es vital restituir el orden, a cualquier costo.
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