Domingo, 12 de Julio de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Vacaciones de invierno, una oportunidad para reconectar familiarmente

Por Evelyn Cordero, Doctora en Neurociencia y académica de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

 

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  La peligrosa confusión entre los mecanismos de control
  El periodismo cada vez más necesario
  Más allá de la sequía: los impactos silenciosos del cambio climático en la agricultura
  El indulto
  ¿Quién fiscaliza la información científica en redes sociales?
  Humanizar la atención en maternidad y neonatología: un desafío que Chile aún debe fortalecer
 
 

Las vacaciones de invierno no son solo una pausa en el calendario escolar: son una oportunidad para reconectar en familia, descansar con sentido y aprender desde otros lugares. Aunque muchas veces el frío o las rutinas laborales dificultan salir, este invierno hay una gran cantidad de panoramas gratuitos pensados especialmente para niñas, niños y adolescentes. Talleres creativos en Cecrea, funciones familiares en bibliotecas, actividades culturales en museos y centros comunitarios están disponibles en todo el país, con entrada liberada o a muy bajo costo. Incluso una salida puntual puede convertirse en una experiencia inolvidable si se vive con atención y apertura.

 

Pero también es importante mirar el hogar como un espacio fértil para el juego y la conexión. Cocinar juntos, ver una película, armar un rompecabezas o improvisar una función de teatro en el living pueden ser momentos igual de significativos. Lo relevante no es lo sofisticado del panorama, sino la disposición con que se vive.

 

Los niños y niñas no esperan planes perfectos: anhelan tiempo compartido. Momentos en que sientan que alguien los mira, los escucha, juega con ellos. Y en esos gestos cotidianos, un cuento leído en voz alta, una canción bailada sin vergüenza, se cultivan habilidades cognitivas y socioemocionales esenciales para su desarrollo.

La neurociencia ha mostrado que tenemos una notable facilidad para aprender cuando se activa nuestra curiosidad. El juego, el vínculo emocional y el asombro no solo hacen la experiencia más placentera, sino que además activan circuitos cerebrales asociados al deseo de aprender. Por eso, buscar alternativas que estimulen la curiosidad, ya sea a través de una visita al museo, un taller creativo o una actividad casera compartida, es una excelente manera de conectar el deseo de aprender con lo gozoso, lo lúdico y lo significativo. Aprender no tiene por qué ser solemne: también puede ser alegre, inesperado y compartido.

 

El descanso también es parte del aprendizaje: aburrirse un rato puede abrir paso a la creatividad y eso, ¡quién sabe dónde te lleve!

 

Este invierno, la invitación es clara: salir a buscar los panoramas disponibles y gratuitos en tu ciudad, o disfrutar del tiempo compartido en casa, puede ser igual de valioso. Porque cuando algo se vive con sentido, se vuelve inolvidable. Y porque aprender, muchas veces, es simplemente estar presentes.

 


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

La peligrosa confusión entre los mecanismos de control

El periodismo cada vez más necesario

Más allá de la sequía: los impactos silenciosos del cambio climático en la agricultura

El indulto

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto