Miercoles, 24 de Julio de 2024  
 
 

 
 
 
Opinión

Toma de Conciencia del Maltrato a las Personas Mayores: Enfoque de salud mental comunitario desde el Valle de Aconcagua

Por Paula Pérez Arias. Psicóloga  Profesionales Centro de Apoyo a Personas con Demencia y sus Familias, Quicalcura, COSAM Los Andes. Servicio de Salud Aconcagua.

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El 15 de junio marca el Día de la Toma de Conciencia del Maltrato a las Personas Mayores en nuestros calendarios, una fecha crucial para reflexionar con mayor énfasis sobre una problemática que afecta profundamente a nuestra sociedad. Chile está experimentando una transformación demográfica significativa con el envejecimiento de su población. No obstante, en Chile, donde la población envejece a un ritmo acelerado, este día nos ofrece la oportunidad de abordar los aspectos psicosociales y los determinantes sociales en salud que día a día desde el trabajo comunitario, detectamos a la base del maltrato a los mayores.

El Valle de Aconcagua no es la excepción al envejecimiento poblacional, pues en base al último informe del programa de conocimiento e Investigación en Personas Mayores (Cipem)[i], se estima más de 15.000 habitantes son mayores de 75 años, es decir, el 6,3% de la población de la zona es parte de este segmento de la población.

Sabemos que el maltrato puede tomar diversas formas, algunas de ellas más evidentes y validadas socialmente y otras, lamentablemente menos visibles que incluso pasan inadvertidas.

Estas acciones afectan de manera tremendamente profunda a las personas que resultan ser víctimas de ello, donde no solo tienen un impacto devastador en la salud y el bienestar de las personas mayores, sino que también reflejan una serie de problemas psicosociales subyacentes.

Los determinantes sociales en salud, como la pobreza, baja escolaridad, el acceso limitado a servicios de salud y la desigualdad, juegan un papel importante en la perpetuación del maltrato. En Chile, un significativo número de personas mayores vive en situación de pobreza, con pensiones insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esta precariedad económica no solo reduce su calidad de vida, sino que también los hace más dependientes de familiares que, en algunos casos, pueden no estar dispuestos o no ser capaces de brindar el cuidado necesario, quedando desprotegidos y aislados socialmente.

Muchas personas mayores en Chile viven solas o en condiciones de abandono, lo que aumenta su vulnerabilidad y eventualmente, su fragilidad. La soledad es un factor de riesgo que puede llevar a la depresión y a un deterioro cognitivo progresivo, condiciones que a su vez pueden hacer que los mayores sean más susceptibles a abusos, maltrato y negligencia, lo que sumado a la falta de redes de apoyo sólidas deja a muchos sin alguien a quien recurrir cuando se producen estas situaciones de abuso.

 

Trabajar desde el ámbito de la salud comunitaria en demencias, nos permite mayor cercanía a una población adulta mayor frágil, aun cuando esta patología no es exclusiva de este rango etario, son altamente prevalentes en ella y presentan desafíos significativos para los afectados, para sus familiares/cuidadores y también para los equipos de salud. 

Las demencias no solo afectan la memoria y la cognición en general, sino que también pueden llevar a cambios de comportamiento que incrementan el riesgo de maltrato. Lo cual sumado al estigma existente a la base de toda patología en salud mental, se constituye como un factor de riesgo doble cuando de personas mayores con este diagnóstico se trata. 

 

Es por ello que los agentes que conforman nuestra sociedad, ya sea desde los organismos del estado como también desde la sociedad civil, jugamos un rol importante en cuanto a prevención y visibilización del maltrato en las personas mayores.

 

Los dispositivos de Salud Mental Comunitaria constituyen servicios que, desde una atención humanizada e integral, permiten en muchas ocasiones develar el abandono y negligencia de las familias y la sociedad en general hacia las personas mayores más frágiles e invisibilizadas, configurándose incluso como una red de apoyo significativa.

Bajo esta premisa la longevidad se convierte así en un espejo que refleja tanto los logros en calidad de vida como la urgencia de una planificación inclusiva para todos.

 

 

 

En Chile, favorablemente contamos con el plan nacional de demencias y la incorporación de esta patología a las Garantías Explicitas en Salud. No obstante, aún falta mayor inversión de recursos y apoyo a los servicios especializados en salud mental comunitaria para dar respuesta a las necesidades de personas que lo requieren.

A nivel local, en específico en el valle de Aconcagua contamos con la red pública de salud del Servicio de Salud Aconcagua a través del Centro Quicalcura, dispositivo orientado al apoyo a Personas con Demencia y sus familias, dependiente de COSAM Los Andes. De la Unidad de Memoria en Servicio de Neurología del Hospital San Camilo de San Felipe y de los equipos de demencia que se han formado en los 13 CESFAM de ambas Provincias para dar respuesta a los requerimientos de atención, que de acuerdo al aumento de la longevidad ira en aumento.

Es por esto que abordar el maltrato a las personas mayores en Chile requiere un enfoque integral que considere los determinantes sociales en salud. Es crucial promover políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de los mayores, desarrollando programas comunitarios que fomenten la inclusión social y el apoyo, reduciendo así su aislamiento.

La educación a las nuevas generaciones también juega un papel vital. Iniciativas que sensibilicen a la población sobre el envejecimiento y el respeto a los mayores pueden ayudar a cambiar las actitudes negativas. Programas de capacitación para cuidadores y familiares sobre cómo cuidar adecuadamente a las personas mayores son igualmente importantes.

Finalmente, es esencial fortalecer los mecanismos de denuncia y protección. Las personas mayores deben tener acceso a canales seguros y confidenciales para reportar abusos, y las autoridades deben estar equipadas para responder de manera efectiva.

 

En este Día de la Toma de Conciencia del Maltrato a las Personas Mayores, recordemos que una sociedad que no cuida de las personas mayores es una sociedad que no se percibe envejeciente, aun cuando todos estamos avanzando día a día en nuestro proceso de envejecimiento.

Trabajemos juntos para crear un Chile más justo y respetuoso, donde todos los ciudadanos, sin importar su edad, condición social, diagnóstico, género u otros, puedan vivir con dignidad y seguridad.



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