Sabado, 20 de Junio de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Cuando la promoción de la salud choca con la vida cotidiana

Por Silvia Castro Académica de Escuela de Pedagogía en Educación Física Universidad de Las Américas

 

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Estamos llegando tarde al inglés
  Los nuevos desafíos de la contratación en minería
  Comer en ausencia de hambre y exceso de peso infantil
  No pasemos de largo
  Educación en Chile: el terremoto que no queremos ver
  Inclusión: la lección que el Mundial olvidó y tuvo que rectificar
 
 

"Hay que comer saludable", "hacer actividad física", "dormir ocho horas". Las recomendaciones sobre salud están en todas partes. Afiches en consultorios, campañas ministeriales, redes sociales, escuelas, influencers y aplicaciones móviles. Nunca habíamos tenido tanta información sobre cómo vivir mejor. Sin embargo, las cifras de estrés, sedentarismo, mala alimentación y problemas de salud mental continúan creciendo. Entonces surge una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando la promoción de la salud se enfrenta a la realidad cotidiana de las personas?.

 

Vivir saludablemente no depende solamente de la voluntad individual. Esa idea, repetida durante años, simplifica un problema mucho más complejo. Es fácil recomendar alimentación equilibrada desde una oficina o una campaña institucional; más difícil es sostenerla en hogares donde el tiempo escasea, el cansancio domina y los alimentos más accesibles suelen ser también los menos saludables. Hablar de autocuidado parece lógico, hasta que la rutina obliga a trabajar largas jornadas, viajar horas en transporte público y llegar al final del día sin energía siquiera para descansar.

La promoción de la salud muchas veces fracasa porque olvida algo esencial:  las personas no viven dentro de las recomendaciones técnicas, sino que, dentro de contextos sociales, económicos y emocionales, los que condicionan profundamente sus decisiones.

 

Algo similar ocurre con la actividad física. Durante años se instaló la idea de que el problema era simplemente "moverse poco". Pero rara vez se discute que muchas personas asocian el ejercicio con culpa, presión estética o frustración. O que existen barrios sin espacios seguros, escuelas con escasas horas de movimiento significativo y trabajos que dejan poco margen para el ocio o el descanso. Incluso el tiempo libre se ha vuelto productivo: entrenar, rendir, registrar calorías, medir pasos.

 

En ese escenario, la salud corre el riesgo de transformarse en una obligación moral. Quien logra cumplir los hábitos esperados es visto como disciplinado; quien no, pareciera simplemente no esforzarse lo suficiente. Pero la realidad humana no funciona como una lista de instrucciones. Las personas comen también por ansiedad, celebran alrededor de alimentos, descansan mal por preocupaciones económicas y abandonan rutinas porque la vida cotidiana cambia constantemente.

 

Quizás uno de los grandes desafíos actuales no sea seguir entregando más información sobre salud, sino comprender por qué tantas veces esa información no logra integrarse de manera real en la vida diaria. Promover salud no debería consistir únicamente en decir qué hacer, sino en construir condiciones para que cuidarse sea posible y sostenible.

 

Porque entre las recomendaciones perfectas y la vida real existe una distancia enorme. Y mientras no reconozcamos esa tensión, seguiremos culpando a las personas por no alcanzar estilos de vida que muchas veces el propio contexto les impide sostener.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Estamos llegando tarde al inglés

Los nuevos desafíos de la contratación en minería

Comer en ausencia de hambre y exceso de peso infantil

Cuando la promoción de la salud choca con la vida cotidiana

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto