Miercoles, 1 de Abril de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Reforzar cuidados en consumo de pescados y mariscos

Por Javiera Godoy Herrera Especialista en seguridad de los alimentos Universidad Andrés Bello

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Cambio de hora y riesgos a la salud
  Cómo volver al rumbo correcto para la Minería Chilena
  El fenómeno bookfluencer y el fomento lector
  Cuerpo y mente: por qué la obesidad también se trata en la cabeza
  La ilusión de lo “barato”: informalidad, riesgo sanitario y desprotección del consumidor
  La violencia que enseñamos
 
 

El aumento en el consumo de pescados y mariscos en Semana Santa responde a una tradición arraigada, también implica un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos si no se resguardan adecuadamente las condiciones de compra, conservación y preparación.

 

Desde el punto de vista de la inocuidad alimentaria, el primer criterio es claro y apunta a adquirir estos productos en establecimientos autorizados. Desde el punto de vista normativo, el Reglamento Sanitario de los Alimentos establece que estos productos deben provenir de establecimientos que garanticen condiciones higiénicas de manipulación, almacenamiento y comercialización. La compra en el comercio informal o sin control sanitario expone a los consumidores a productos de origen desconocido y potencialmente contaminados.

 

Un segundo aspecto crítico es el mantenimiento de la cadena de frío. Los productos del mar son especialmente sensibles al deterioro y requieren mantenerse refrigerados o congelados desde su captura hasta su consumo. Interrupciones en este proceso favorecen la proliferación de microorganismos, aun cuando el alimento no presente cambios evidentes en su apariencia. Por ello, es fundamental preferir productos que se encuentren sobre hielo, en vitrinas refrigeradas o debidamente congelados, y transportarlos en el menor tiempo posible hasta el hogar.

 

En este contexto, la evaluación de la frescura adquiere especial relevancia. En pescados, se debe observar que los ojos sean brillantes y no hundidos, que la piel presente humedad natural y aspecto brillante, y que la carne sea firme y elástica al tacto. La presencia de olores intensos o desagradables es un indicador de deterioro. En mariscos, las conchas deben encontrarse cerradas o reaccionar al estímulo, lo que indica que están vivos. Estos son indicadores básicos que permiten orientar una compra más segura.

 

Otro elemento clave es la preparación. Existe la creencia extendida de que el jugo de limón “cocina” los alimentos; sin embargo, esto no elimina microorganismos patógenos ni garantiza la inocuidad. La única forma efectiva de reducir el riesgo es mediante una cocción completa.

Finalmente, en el hogar, es fundamental mantener buenas prácticas de higiene: evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos, lavar adecuadamente manos y utensilios, y conservar los productos refrigerados hasta su preparación. Estas medidas son determinantes para proteger la salud de la población.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Cambio de hora y riesgos a la salud

Reforzar cuidados en consumo de pescados y mariscos

Cómo volver al rumbo correcto para la Minería Chilena

El fenómeno bookfluencer y el fomento lector

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto