Hablar sobre estos temas permite entregar orientación a las familias en especial, sobre el desarrollo y bienestar integral de sus hijos e hijas. Esta es una invitación a que se organicen, tomen mayor conciencia y promuevan estímulos y desafíos pertinentes a la edad y niveles de desarrollo de sus hijos. Con esto queremos decir que es deber de los adultos a cargo de los párvulos, proteger sus horas de sueño lejos de pantallas y propiciar el desarrollo de vínculos afectivos a partir de interacciones positivas,
¿Qué los niños imaginan menos? Pues no, son los adultos quienes no están creando las condiciones favorables para que la imaginación se expanda; esta se potencia con la lectura de cuentos e historias desde los primeros años y son principalmente los padres y la familia quienes deben leer a sus hijos, como una experiencia de gozo compartido.
Lo esperable es que los adultos en el hogar ofrezcan oportunidades de explorar y experimentar con materiales concretos y simples. Que permitan a sus hijos e hijas cometer errores y aprender de ellos, adultos que se toman el tiempo necesario para estar, para escuchar y compartir. Los apoyan cuando se trata de resolver problemas junto a otros. Son adultos que hacen preguntas, que esperan el tiempo de las respuestas, que cuestionan la realidad e invitan a sus hijos e hijas a cuestionarla también; así se modela el que niños y niñas sean también cuestionadores del mundo que les rodea, tengan opinión y más oportunidades para imaginar; lejos de las pantallas.
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