Martes, 10 de Marzo de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Salud mental tras la tragedia

Por María José Millán Monares, Académica Psicología, Universidad Andrés Bello.

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Desde crisis de ansiedad y trastornos adaptativos hasta estrés post traumático (TEPT) y depresión. Se estima que cerca del 15% de las personas afectadas por catástrofes, como los incendios que hoy enfrenta la Región de Valparaíso, pueden desarrollar síntomas que requieran tratamiento especializado. Estas señales pueden aparecer en las víctimas que han vivido la emergencia, en aquellas que han sufrido pérdidas humanas o materiales y en los equipos de primera respuesta como Bomberos, Carabineros y brigadistas.


En este sentido, es clave brindar especial cuidado a las personas más vulnerables, particularmente niños y ancianos, cubrir sus primeras necesidades en albergues, en centros de apoyo y a nivel familiar, entregar acompañamiento, escuchar y conocer sus necesidades, conectarlos con sus redes, ofrecer contención sin forzar a las personas y brindar los primeros auxilios psicológicos.


En cuanto a la gestión de la angustia emocional, se aconseja dar tiempo para adaptarse, buscar apoyo profesional si es necesario y tomar pausas de la información mediática. También establecer o reestablecer rutinas, mantener perspectiva y evitar decisiones importantes. Participar en comportamientos saludables, evitar el consumo de alcohol y drogas, y practicar técnicas de relajación son recomendaciones adicionales.


La salud mental de los niños también es crucial. Los padres y cuidadores deben ser ejemplos de manejo calmado de situaciones estresantes, animar a los niños a cuidarse y asegurarles su seguridad. Mantener rutinas, expectativas y limitar la exposición a medios son prácticas recomendadas para proteger la salud mental infantil durante y después de estos eventos.


En cuanto al estrés post traumático, puede surgir meses o años después de un evento traumático, afectando la vida social, laboral y las relaciones. El tratamiento temprano es crucial para reducir los síntomas. Los factores de riesgo incluyen experiencias traumáticas, predisposición genética y características de la personalidad.


El TEPT puede complicar la vida diaria y aumentar el riesgo de otros problemas de salud mental. La prevención implica buscar ayuda y apoyo temprano de familiares, amigos y profesionales de la salud mental para evitar el desarrollo a largo plazo del TEPT.

 


 
 
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