Sabado, 7 de Marzo de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Crianza y discapacidad

Por Macarena Guzmán Hernández

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Tecnología sin mujeres es innovación a medias
  La brecha invisible del 8M
  Feminismo y desarrollo: más allá del 8M
  Techo de cristal en educación superior: mujeres avanzan en acceso, pero no en liderazgo académico
  Reflexión sobre equidad, cuidado y responsabilidad animal en tiempos de cambio
  Educación Pública para Chile: voces de congelamiento
 
 

Según la UNICEF, la crianza consiste en la tarea de proporcionar los cuidados necesarios a lo largo de la infancia, es multidimensional y está en constante evolución. Esta puede ser asumida por la madre, padre, abuelos, hermanos y/u otros adultos cercanos, quienes deben velar por el bienestar físico-social-emocional, proporcionando los cuidados necesarios para que niñas y niños alcancen su pleno potencial.

La crianza debe ser considerada como un ejercicio colectivo, que establece la construcción de comunidades y la vinculación social, es un proceso exigente y demandante, y se concreta de diversas maneras teniendo presente el contexto histórico-cultural. Si a este proceso se suma la presencia de una discapacidad, se torna aún más complejo y puede (potencialmente) convertirse en un factor de vulnerabilidad. En Chile, según el III Estudio Nacional de la Discapacidad, ENDISC (2022) el 14,7% de la población de 2 a 17 años tiene discapacidad, es decir, 587.709 personas.

El nacimiento de un niño o niña en situación de discapacidad, genera un impacto a nivel familiar, estableciendo un quiebre de las expectativas construidas durante la espera de este hijo o hija, o bien, frente al futuro de este, produciendo así un estrés crónico en este núcleo, en donde se atraviesan etapas, al igual que en cualquier duelo. Sumado a esto, las familias de niños y niñas en situación de discapacidad se enfrentan a diferentes barreras o derechamente a la exclusión, la que en ocasiones se presenta de manera silenciosa y otras, mediante expresiones claras y dolorosas.

A raíz de esto, es preciso que los y las profesionales que acompañan el proceso de crianza y prácticas de cuidado, consideren las necesidades del niño o niña, así como las necesidades de las familias respecto a su parentalidad, sus temores y desafíos, pero también los factores protectores, redes de apoyo y las potencialidades que poseen, con especial atención a la singularidad de cada familia, desde un abordaje integral y respetuoso, ya que los procesos se experimentan de diferentes modos y a diferentes tiempos.

Como se hace referencia anteriormente, la discapacidad en la niñez, se constituye como un potencial grupo de especial vulnerabilidad, por lo que es relevante que el Estado continúe generando y reforzando políticas públicas que fortalezcan la crianza a nivel emocional, identitario y social.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Tecnología sin mujeres es innovación a medias

La brecha invisible del 8M

Feminismo y desarrollo: más allá del 8M

Techo de cristal en educación superior: mujeres avanzan en acceso, pero no en liderazgo académico

 
 
 
¿Deben ser erradicados los sujetos que limpian parabrisas y cuidan autos en avenida Argentina?
Si.
No.
Me da lo mismo.
Someterlos a un programa de reinserción social.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto