Lunes, 3 de Agosto de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Habitar una nueva frontera

Por Cristián Fuentes V., Académico

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En Chile acostumbramos a confundir frontera y límite. La verdad es que son conceptos similares, aunque distintos ya que límite es una línea política establecida por un tratado, que separa a dos Estados; y frontera es una zona sociológica, cultural y económica donde se producen múltiples interrelaciones que expresan la interdependencia existente entre sociedades asentadas a un lado y otro de países vecinos. Una explicación posible sobre esta confusión es la historia y la geografía, ya que hemos sufrido guerras en el norte con Perú y Bolivia, y un largo proceso de demarcación a lo largo de la cordillera de Los Andes y más allá con Argentina.

Los 6.327 kilómetros de frontera terrestre con la que contamos conforma una situación dinámica disponible para potenciar el desarrollo de amplios espacios bi y tri nacionales, donde se requiere reemplazar criterios tradicionales caracterizados por la desconfianza (agenda histórica), por una visión de seguridad cooperativa capaz de articular proyectos de beneficio común que avancen hacia una integración práctica en la que se vean reflejadas las aspiraciones de las comunidades involucradas (agenda de desarrollo).

El desafío es definir como tarea nacional la construcción de un diseño compartido de progreso, sin que la reciprocidad sea un requisito imprescindible para comenzar, sino una meta que se logre con el tiempo pues primará la conveniencia unilateral hasta que intereses compartidos sumen voluntades. Por ejemplo, se puede perfeccionar la infraestructura de conexión transfronteriza sin que nuestros vecinos hagan automáticamente lo mismo, si dichas iniciativas forman parte de una estrategia de desarrollo nacional y subnacional (gobiernos regionales y municipios), que fortalezcan de manera progresiva una suerte de territorialidad con perspectiva internacional.

Fenómenos globales como la migración y la crisis climática demuestran la necesidad de colaborar. Nuevos acuerdos específicos de desarrollo fronterizo serían esquemas apropiados para crear zonas de paz y prosperidad que reemplacen discursos utópicos por acciones de integración concretas.

 


 
 
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