LosAndesOnLine
 
 
 
 
  Jueves, 15 de Octubre de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Carabineros, una familia que no olvida

Por , Coronel Marcelo Duràn, Prefecto de Carabineros de Aconcagua.

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Abuelos, no cuidadores permanentes
  SIM swapping y la responsabilidad pendiente
  La deuda pendiente de la innovación minera
  El desafío de extender la rebaja del TAG a las regiones
  Chile frente a la OCDE: el desafío de formar y retener docentes
  IA y universidad: ¿problema ético o cambio de paradigma epistemológico?
 
 

En Carabineros de Chile existen muchos héroes anónimos que dan su vida en actos de servicios y más cercano aún, en la V Zona es digno de recordar a un funcionario de la Primera Comisaría de la Ligua quien encontró el fin de sus días en un artero y cobarde atentado.

Erase el día 15 de Noviembre de 1983, cerca de las 09.00 horas, el Carabinero José Miguel Jorquera Gálvez, 26 años, soltero y sin hijos, salió desde su Unidad en dirección a la comuna de Petorca de servicio Escolta de Valores, en un Jeep del entonces Servicio de Seguro Social, acompañado por un conductor y una funcionaria del citado organismo, trasladando una remesa de dinero para el pago de los pensionados de esa localidad.

Al llegar a la entrada sur del Túnel la Grupa, ubicado a 5 kilómetros, al nor-oeste de la ciudad de Cabildo y siendo aproximadamente las 10.15 horas, el vehículo en que se movilizaban sufrió la emboscada de un comando extremista, el cual simuló una reparación en el semáforo que regula el paso de los vehículos por el interior del Túnel para perpetrar el ataque.

El Carabinero Jorquera Gálvez, fue golpeado sorpresivamente en el cráneo, para luego encañonarlo y trasladarlo a una quebrada del túnel donde le dispararon en tres ocasiones, en la cabeza y en el tórax. Lo dejaron moribundo y finalmente lo arrojaron entre los matorrales de la misma quebrada.

Su madre, doña Ema Gálvez, soltera y a la vez, modesta y sencilla asesora de un hogar particular, tenía un incalculable orgullo por su principal y única pertenencia, su hijo José Miguel. No sólo por el hecho de serlo, sino también, por vestir con mucha honra y prestancia el verde uniforme de las carabinas cruzadas.

Según se recuerda, las exequias fúnebres tuvieron una potente imagen que los testigos nunca olvidaran; la impactante muestra de dolor en el rostro de esa humilde mujer, abrazada con todas sus fuerzas del ataúd de su hijo, repitiendo una y otra vez… “he perdido lo único que tenía”.

Nunca más se recuperó de ese desgarrador hecho. Murió años más tarde con la desolación y la angustia por la violenta partida. Hoy, el destino, los mantiene reunidos en el Cementerio de Quillota.

 

A 30 años de este atentado, vayan para ambos, nuestro recuerdo, afecto y reconocimiento. Casos como el de doña Ema deben haber miles, pero al no existir, tres décadas después, familia directa que los conmemore, será la de Carabineros la llamada a mantener el vivo recuerdo de este mártir y la de su entrañable madre, doña Ema.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Abuelos, no cuidadores permanentes

SIM swapping y la responsabilidad pendiente

La deuda pendiente de la innovación minera

El desafío de extender la rebaja del TAG a las regiones

 
 
 
¿Considera que la Provincia de Los Andes sea una alternativa para la construcción de una cárcel regional?
Si, hay lugares apropiados para su emplazamiento.
De ninguna manera, por el impacto negativo que genera.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto