La noche del sábado 5, el reloj deberá adelantarse 60 minutos al marcar las 23:59 horas, pasando directamente a la 01:00 del domingo 6, este ajuste no es menor, porque implica perder una hora de sueño, lo que nuestro organismo no suele asimilar de forma automática, ya que la melatonina, hormona que induce el sueño, solo comienza a liberarse cuando oscurece, por lo que acostarse "antes" según el nuevo horario no coincide con esa señal biológica. Los efectos que pueden observarse tras estos ajustes horarios no quedan solo en la fatiga o poca energía al despertar, sino también en aumento de eventos cardiovasculares y accidentes de tránsito, fenómeno que la Asociación Americana del Corazón atribuye a la combinación de pérdida de sueño y alteración brusca del ritmo circadiano sobre la presión arterial y los tiempos de reacción.
Este año, además, el cambio ocurre a solo dos semanas de Fiestas Patrias, periodo en que las rutinas de sueño tienden a alterarse por trasnochadas, comidas copiosas y mayor consumo de alcohol. La combinación de ambos factores puede prolongar el tiempo de adaptación, especialmente en quienes ya duermen por debajo de las 7 a 8 horas recomendadas para adultos, mientras que, en niñas, niños y adolescentes, que se encuentran a mitad de año escolar, puede traducirse en mayor somnolencia diurna e irritabilidad en el aula. Las personas mayores, por su parte, suelen ser más sensibles a estos ajustes y pueden requerir más días para normalizar su ciclo de sueño-vigilia.
Frente a este cambio, la recomendación es prepararse durante los días previos, adelantando la hora de acostarse en incrementos de 15 minutos, evitando la luz brillante de pantallas en la noche, que retrasa aún más la liberación de melatonina. Por otra parte, la exposición a luz natural durante la mañana, entre 10 y 15 minutos, resulta especialmente útil en esta época, ya que las mañanas de primavera ofrecen más luz disponible que las de otoño, favoreciendo un reajuste más rápido del reloj interno. Así como mantener horarios de comida estables y moderar –dentro de lo posible– las salidas nocturnas en las semanas cercanas a Fiestas Patrias pueden contribuir a que el cuerpo no enfrente dos desajustes al mismo tiempo.
La primavera trae consigo más luz y, con ella, la posibilidad de aprovechar mejor el día, pero esa ganancia solo se sostiene si el descanso se cuida con la misma atención que se le presta a la nueva hora en el reloj.
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