Soy Danilo Astorga Fuentes, ciudadano orgulloso de ser andino, y quisiera comentar una situación que me llamó la atención durante el inicio del Mundial de Vóleibol Sub-17 que se realiza en nuestra ciudad. Antes del torneo, según se informó, hubo coordinación entre autoridades para realizar las fiscalizaciones con anticipación y así evitar problemas durante el evento. Eso parece razonable y es parte de su labor. Sin embargo, llama la atención que, ya iniciado el campeonato y con el recinto lleno de público, deportistas y delegaciones extranjeras, se hayan efectuado varias fiscalizaciones en muy pocos días. Lo más llamativo es que una de las principales observaciones habría sido la falta de jabón en los baños. Cabe preguntarse si no era posible revisar ese tipo de detalles antes del inicio del torneo, cuando aún se estaba preparando el recinto y no había asistencia masiva. No se trata de cuestionar la fiscalización, que es necesaria, sino de su oportunidad y proporcionalidad. Cuidar la salud pública es fundamental, pero otra cosa es dar la impresión de intervenciones más preocupadas de la visibilidad que del impacto real. Ojalá el mismo nivel de atención se mantenga cuando termine el evento y la ciudad vuelva a su rutina habitual. Porque sería lamentable que lo más relevante detectado durante un campeonato mundial en nuestra ciudad haya sido, simplemente, la falta de jabón.
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