Cada 1° de mayo nos invita a reflexionar no solo sobre los derechos laborales conquistados, sino sobre el trabajo que queremos construir hacia adelante.
Un estudio reciente de Laborum revela que el 78% de las personas trabajadoras en Chile no ejerce la profesión que soñaba en su niñez. Es una cifra que podría leerse como fracaso colectivo. Yo prefiero leerla como una oportunidad enorme.
Vivimos en un mercado laboral que cambia más rápido que cualquier plan de carrera. Las profesiones más demandadas hoy, no existían cuando quienes las ejercen eran niños. En ese contexto, que alguien no trabaje en lo que soñaba a los diez años no es necesariamente una derrota: puede ser la señal de que supo adaptarse, explorar y crecer.
El verdadero desafío está en el 54% que siente frustración activa por esa brecha. Ahí sí hay trabajo urgente: más orientación vocacional temprana, más movilidad laboral real y más herramientas para que las personas puedan reconvertirse a lo largo de su vida profesional.
Este Día del Trabajador, el mensaje no debería ser sólo de conmemoración. Debería ser de acción: el empleo que cada persona merece puede estar esperándote — solo hay que saber dónde buscarlo.
|