Miercoles, 22 de Abril de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

No es el planeta, somos nosotros y lo que le dejamos a quienes vienen

Por Francesca Machiavello Narváez Geógrafa y académica de Administración en Ecoturismo

Universidad Andrés Bello

 

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Ley de Escuelas Protegidas
  Amenazas de tiroteos, bombas y más: lo que se activó tras el crimen en Calama
  Cierre de Faenas: de obligación ambiental a plataforma de valor económico
  ¿Cambio de hora o trampa para los más vulnerables?
  La "sorpresa" del diagnóstico de TDAH en adultos
  Más allá de construir: el desafío de gestionar ciudades inteligentes
 
 

Cada 22 de abril repetimos el mismo ritual: hablamos del cuidado del planeta, compartimos mensajes verdes, prometemos pequeños cambios. El Día de la Tierra se ha convertido en una fecha cómoda, casi decorativa. Y, sin embargo, lo que enfrentamos no es una idea: es un futuro en riesgo.

 

No estamos fallando por ignorancia. Sabemos que el cambio climático avanza, que los ecosistemas colapsan y que el tiempo no juega a nuestro favor. Pero también sabemos (aunque incomode admitirlo) que el problema no es la falta de información, sino la falta de decisiones reales.

Hemos convertido el cuidado ambiental en un gesto individual de reciclar, usar menos plástico y tomar duchas más cortas. Todo eso importa y suma, pero es insuficiente frente a un modelo que sigue premiando la extracción sin límite, el consumo desmedido y la indiferencia estructural. Nos enseñaron a sentirnos responsables como individuos, mientras las grandes decisiones siguen ocurriendo lejos de nosotros, sin cambios de fondo.

 

Y aquí es donde esta fecha debería doler un poco más. Porque no se trata solo de nosotros. Se trata de quienes todavía no están sentados en esta mesa. De las futuras generaciones que heredarán no solo un planeta más caliente, sino también nuestras decisiones, nuestras omisiones y nuestras excusas. Mi hijo, tus hijos, nuestros nietos.

 

Hay algo profundamente injusto en eso. Les estamos dejando un mundo donde respirar será más difícil, donde el acceso al agua será más incierto, donde la estabilidad climática (esa que dimos por sentada) será un privilegio. También es un mundo donde la flora, la fauna y la funga están perdiendo equilibrio, donde especies desaparecen en silencio y ecosistemas completos se debilitan sin que siempre lo notemos.

 

Y, aun así, seguimos actuando como si el problema pudiera esperar, como si siempre hubiera un mañana más cómodo para cambiar. Pero no lo hay. Ser críticos hoy no es ser pesimistas. Es, en realidad, el primer acto de honestidad que nos debemos. Es reconocer que no basta con “crear conciencia” cuando la conciencia ya existe. Lo que falta es voluntad, incomodidad, conflicto incluso. Porque cambiar de verdad implica tocar intereses, cuestionar hábitos y dejar de romantizar soluciones que no alcanzan.

 

Y, al mismo tiempo, hay que sostener algo más difícil todavía: el amor. Amor por quienes vienen. Amor entendido no como una idea abstracta, sino como una responsabilidad concreta. Amar a las futuras generaciones es dejar de pensar solo en el corto plazo, es decidir hoy con alguien más en mente, es incomodarse ahora para no condenarlos después.

 

Quizás el verdadero sentido del Día de la Tierra ya no sea recordarnos que debemos cuidar el planeta. Quizás sea preguntarnos, con total honestidad, si estamos dispuestos a cambiar lo suficiente como para que ese cuidado sea real.

Porque la Tierra va a seguir existiendo. La pregunta es en qué condiciones y para quiénes quedará habitable. Seguirá recorriendo su órbita, con sus corrientes marinas, la convección de su manto, el lento movimiento de sus continentes y sus vientos alisios. La Tierra seguirá. La duda es si nosotros, y quienes vienen, podremos seguir en ella.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Ley de Escuelas Protegidas

Amenazas de tiroteos, bombas y más: lo que se activó tras el crimen en Calama

No es el planeta, somos nosotros y lo que le dejamos a quienes vienen

Cierre de Faenas: de obligación ambiental a plataforma de valor económico

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto