Domingo, 5 de Abril de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Una sociedad pensada, pero en ocasiones no pensante

Por Hugo Covarrubias Académico Trabajo Social, U. Central

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Precio del combustible y desigualdad territorial: cuando moverse por la ciudad cuesta más
  Bencina: la anatomía del pánico
  Inclusión en la práctica: el desafío de formar docentes para aulas diversas
  Cambio de hora: ¿a quiénes afecta más y por qué?
  Más que una hora: el impacto biológico del cambio de horario
  Desempleo en Chile: cómo retomar el rumbo
 
 

¿En qué nos hemos transformado como sociedad? Parece que hemos llegado a una reducción extrema del ser humano: o eres de un lado o del otro. Hoy, muchas veces, no somos nosotros quienes expresamos nuestras ideas, sino que otros líderes de opinión, medios o referentes, interpretan por nosotros lo que “deberíamos pensar”. Se nos exige encasillarnos en una ideología para validar nuestras opiniones, como si no fuera posible existir fuera de esas categorías.

Este fenómeno no es menor. Al clasificar todo lo que decimos, se genera una rivalidad constante entre posturas, empujándonos a formar parte de masas con las que muchas veces no nos identificamos plenamente. Así, dejamos de ser sujetos con pensamiento propio para convertirnos en etiquetas de izquierda, derecha, “amarillo”. Y en ese proceso, perdemos algo esencial: nuestra individualidad.

El riesgo de esta dinámica es profundo. La polarización no solo limita el diálogo, sino que también nos distancia. Comenzamos a relacionarnos únicamente con quienes piensan similar a nosotros, para sentirnos o partes o para que validen nuestras opiniones esto en ocasiones debilita la posibilidad de encuentro con la diferencia. Sin embargo, es justamente en ese encuentro donde se construye el pensamiento crítico.

Pensar críticamente implica abrirse a otras miradas, dialogar, cuestionar y también sostener desacuerdos con respeto. Escuchar a quienes piensan distinto no nos debilita; por el contrario, amplía nuestra comprensión del mundo y nos permite construir opiniones más complejas y conscientes.

Por eso, es importante ser cautelosos frente a quienes intentan encasillarnos. No se trata solo de una etiqueta: es una forma de limitar el pensamiento y profundizar las divisiones. Recuperar la capacidad de pensar por nosotros mismos y de dialogar con otros desde esa autonomía es, quizás, uno de los desafíos más urgentes de nuestra sociedad.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Precio del combustible y desigualdad territorial: cuando moverse por la ciudad cuesta más

Una sociedad pensada, pero en ocasiones no pensante

Bencina: la anatomía del pánico

Inclusión en la práctica: el desafío de formar docentes para aulas diversas

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto