Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer nos convoca a reflexionar sobre una enfermedad que, pese a los avances científicos, sigue evidenciando brechas importantes en acceso, oportunidad y prevención. En Chile, esta conmemoración adquiere especial relevancia: el cáncer es una de las principales causas de muerte, pero también contamos hoy con herramientas y estrategias que abren oportunidades reales de mejora.
La implementación del Plan Nacional del Cáncer 2022–2027 ha significado un paso relevante. Por primera vez existe una hoja de ruta que ordena prioridades, financiamiento y metas en prevención, tamizaje, diagnóstico oportuno y tratamiento. Esto comienza a reflejarse en una mejor organización de la red oncológica y en la creación de nuevas unidades y comités multidisciplinarios en el sector público y privado.
Sin embargo, el gran desafío sigue siendo la equidad. Aún no existe un acceso homogéneo a tratamientos esenciales, como la radioterapia, disponible solo en algunos puntos del país. A ello se suman las extensas listas de espera, la falta de especialistas y las demoras en confirmaciones diagnósticas e inicio de terapias. En cáncer, el tiempo es vida: cada retraso impacta directamente en el pronóstico y en la calidad de vida de las personas.
Paralelamente, se observa un aumento de ciertos tipos de cáncer en adultos jóvenes, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la prevención desde edades tempranas. Chile ha sido pionero en políticas como la ley de etiquetado frontal de alimentos, la regulación de publicidad dirigida a niños y la vacunación contra el virus del papiloma humano, una de las estrategias más costo-efectivas para prevenir cáncer cervicouterino. Aun así, las altas tasas de sobrepeso y obesidad muestran que estas políticas deben complementarse con un abordaje más integral.
En este escenario, la medicina del estilo de vida cumple un rol estratégico. Existe evidencia sólida de que la alimentación saludable, la actividad física regular, el buen dormir, el manejo del estrés, el abandono del tabaco y el fortalecimiento de los vínculos sociales reducen el riesgo de varios de los cánceres más frecuentes, como mama, próstata, colorrectal y gástrico. Estos hábitos deben ser promovidos no solo como bienestar general, sino como verdaderas herramientas de prevención oncológica.
Otro punto crítico es la investigación. Chile cuenta con una comunidad científica activa y con una participación creciente de pacientes en ensayos clínicos, lo que amplía opciones terapéuticas. No obstante, persiste una brecha importante: mientras aumenta la inversión para tratar, el financiamiento en ciencia, innovación y tecnología sigue siendo limitado. Sin investigación local es difícil diseñar políticas costo-efectivas y soluciones adaptadas a nuestra realidad.
En este Día Mundial contra el Cáncer, el llamado es a consolidar avances, reducir brechas, acortar tiempos de atención y apostar decididamente por la prevención y la investigación. Porque el cáncer no solo se enfrenta en hospitales: también se combate con políticas públicas sólidas, comunidades informadas y estilos de vida que, día a día, pueden salvar vidas.
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