Sabado, 19 de Octubre de 2019  
 
 

 
 
 
Opinión

Costumbrismo Rural-Sabores y Misterios de las casas abandonadas de campo

Por Sergio Díaz Ramírez, Ing. Agrónomo Eco granja Parque Cordillera.

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Hace apenas medio siglo, en el campo era tradicional escuchar por las noches misteriosos radioteatros, como “La tercera oreja”, “Lo que cuenta el viento”, y aterradoras historias contadas por los padres y tíos, cuyo actor principal era el “cola de flecha y sus fogatas fantasmales en las noches cerradas”, que ahora parecerían historietas de niños. Vale la pena preguntarse que ha quedado de ese tiempo, de esos cueros que atrapaban gente en los tranques, de la calchona y la llorona. Por una extraña razón creo que el testimonio de eso son las casas abandonadas, que uno a donde quiera que se vaya, se encuentra con alguna.

En una loma de Santa María, una quebrada de Putaendo, una llanura de Lo Calvo, al lado de la carretera en Ranchillo… en fin, siempre están. Son casas de adobe centenarias que siguen desafiando el paso del tiempo. Sin duda algún alma la cuida, algún poder superior la protege de la erosión del viento, de los antiguos temporales, de innumerables terremotos, de incendios fortuitos, del uso de caminantes y cazadores.

Normalmente, en algún lugar cercano a la vieja casa queda un árbol frutal, de esos verdaderos. De esos sobrevivientes misteriosos que no necesitan riego y solo se nutren del sonido de un canal cercano. De esos que sus semillas se multiplican en decenas de años, de esos que no necesitan podas, de esos que acogen todos los nidos. Les aseguro que los campesinos que conocen estas casas abandonadas esperan los frutos, pues no se encuentran tunas más dulces ni asoleadas, manzanas verdes más crujientes, ni membrillos lúcuma más turgentes, que las que nos brindan esos sobrevivientes.

Característica es la casa de piedra, cerca de Portillo, que usa la Escuela de Alta Montaña en época de entrenamiento militar, usada además para acampar en la ruta del Ejército Libertador, organizado por la Municipalidad de Los Andes. ¿Cómo está de pie ese casco estructural, si ha pasado por diez mil temporales, ha sido testigo del derrumbe de los cobertizos del Transandino y ahí estoico sobrevive, sin ni un pilar que apuntale sus paredes?... Sin duda es una de esas construcciones con alma protectora.

Otro icono es la casona La Ermita, construida previa a la fundación de la comuna de San Esteban, con más de 130 años, que escapa a la tradicional casa rural, construyéndose como nueva casa de villa. Siempre está en los planes municipales su restauración, sin embargo, el proyecto falla por alguna razón y, de todas maneras, se mantiene como verdadera casa de campo.

En todo el mundo existen, como en Europa por ejemplo, ostentosas construcciones que cargan con fabulosas historias de terror y misterio, que forman parte de importantes circuitos turísticos. Quizás acá, en la provincia, no lleguemos nunca a eso. Sin embargo, las casas abandonadas de campo se muestran como un lindo desafío para nuestros historiadores y, por lo mismo, pongamos en valor el patrimonio que sin duda significa esta edificación. Hay que tratar de determinar su data de construcción, las familias que la habitaron, a que encomienda o hacienda pertenecieron, actividades que se realizaron entre esos viejos muros y quiénes son sus propietarios actuales. Son innumerables las interrogantes y prometedores los circuitos que pueden generar.

En esas casas hay materiales de construcción valiosos. Antiguos objetos a la vista y enterrados, cercas de antigua data, restos de carretas, de herramientas, árboles frutales y ornamentales de valioso patrimonio genético. Canales de riego y cortinas de viento con añosos árboles.

No hace mucho encontré en una de estas casas, en la zona de Chacabuco, una tetera y un choquero, completamente hollinada que posteriormente se exhibieron en Filan 2019, teniendo una interesante respuesta del público, ya que innumerables conversaciones se produjeron al ver esos simples objetos.

Sin duda hay mucho por hacer, ¿o le dejamos la labor al alma en pena que vigila su historia?

 

 

 

 


 
 
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