LOS ANDES (01/06/2026).- Hablar de la historia del Liceo Mixto es hablar de esfuerzo, convicción y del sueño de entregar educación de calidad a miles de jóvenes del Valle de Aconcagua. A 42 años de su fundación, la institución se ha consolidado como uno de los proyectos educacionales más importantes de la Región de Valparaíso, con presencia en Los Andes y San Felipe, formando generaciones de estudiantes bajo un sello de excelencia académica, inclusión y desarrollo integral.
Detrás de esta historia se encuentra la figura de Patricio Cornejo Herrera, profesor de origen humilde que comenzó su carrera haciendo clases en una pequeña escuela rural de San Vicente, en la comuna de Calle Larga. En medio de enormes carencias materiales y sociales, nació la idea de crear un establecimiento donde los estudiantes, especialmente aquellos de menores recursos, pudieran acceder a una educación digna y de alto nivel.
"Los niños más vulnerables también merecen una infraestructura adecuada, espacios cómodos y oportunidades reales de desarrollo", ha señalado en diversas oportunidades el fundador del establecimiento, recordando los difíciles años en que el Estado apenas entregaba lo mínimo para funcionar en las escuelas rurales.
Con esa convicción, en 1984 comenzó oficialmente la historia del Liceo Mixto Los Andes, en una antigua casona ubicada en calle Los Villares. El colegio abrió sus puertas con 400 alumnos y once cursos de enseñanza media, despertando rápidamente el interés de las familias andinas que buscaban nuevas alternativas educativas para sus hijos.
En aquella primera etapa, la conducción académica estuvo encabezada por la primera directora del establecimiento, la señora Paulina Pino Riveros (QEPD), figura recordada con especial cariño y respeto por quienes formaron parte de los inicios del proyecto educativo.
Los primeros años estuvieron marcados por el sacrificio y el trabajo constante. El propio Patricio Cornejo aprendió construcción, soldadura y carpintería para levantar parte de la infraestructura inicial del establecimiento. "Muchas cosas las hice con mis propias manos", recuerda sobre una etapa donde cada avance representaba un enorme desafío.
Uno de los hitos más importantes de ese crecimiento fue la construcción del emblemático edificio de calle Freire con Santa Rosa, inaugurado en 1989, el cual permitió consolidar el desarrollo de la enseñanza media y posteriormente albergar también parte importante de la enseñanza básica. Para muchas generaciones de estudiantes, aquel recinto se transformó en símbolo del crecimiento y consolidación institucional del Liceo Mixto en la ciudad de Los Andes.
Con el paso del tiempo, el crecimiento institucional continuó con fuerza, incorporando nuevas carreras técnico-profesionales, modernos espacios deportivos y nuevos establecimientos educacionales. Entre ellos destaca especialmente el colegio Hermano Aquilino, proyecto que vino a fortalecer aún más la propuesta educativa de la institución y ampliar las oportunidades formativas para niños y jóvenes del Valle de Aconcagua.
Otro momento trascendental ocurrió en 1999 con la inauguración del moderno recinto de enseñanza media en San Rafael, con laboratorios, talleres, biblioteca, gimnasios, piscina y espacios especialmente diseñados para el desarrollo académico y deportivo de los estudiantes. Años más tarde, el establecimiento continuó ampliando su proyecto educativo con la apertura del Liceo Mixto San Felipe.
La historia del colegio también ha estado profundamente ligada al deporte y la cultura. El Liceo Mixto se convirtió en protagonista del básquetbol nacional, alcanzando cuatro títulos de Dimayor, además de importantes logros escolares en disciplinas deportivas, artísticas y académicas que llevaron el nombre del establecimiento a nivel nacional e internacional.
En el ámbito académico, otro momento clave llegó en 2020, cuando el Ministerio de Educación reconoció al establecimiento como Liceo Bicentenario, incorporándolo a una selecta red de instituciones destacadas por sus resultados pedagógicos y altos estándares educativos.
A lo largo de estas cuatro décadas, miles de estudiantes han pasado por las aulas del Liceo Mixto. Muchos de ellos son hoy profesionales, técnicos, emprendedores y trabajadores que contribuyen desde distintos espacios al desarrollo del país. Algunos incluso regresaron al colegio convertidos en docentes y directivos, cerrando así un círculo profundamente simbólico para la institución.
Hoy, cuando el Liceo Mixto celebra 42 años de trayectoria, también comienza a proyectarse una nueva etapa. Patricio Cornejo Herrera, fundador y alma del proyecto educativo, se prepara para dejar la conducción institucional tras dedicar gran parte de su vida a construir mucho más que un colegio: una comunidad marcada por la superación, el esfuerzo y las oportunidades. Su próximo retiro no solo representa el cierre de un ciclo administrativo, sino también un momento profundamente significativo para generaciones completas de estudiantes, docentes y familias que vieron en él a un líder cercano, perseverante y comprometido con transformar vidas a través de la educación.
Durante décadas, su figura estuvo presente en cada etapa del crecimiento del Liceo Mixto, desde las primeras salas levantadas con esfuerzo propio hasta la consolidación de una de las instituciones educacionales más reconocidas del Valle de Aconcagua. Para muchos, Patricio Cornejo encarna la historia misma del establecimiento y el espíritu de una educación construida con vocación social y sentido humano.
Sin embargo, su historia permanecerá inevitablemente unida a la identidad del colegio. Porque más allá de los edificios, los logros deportivos o el crecimiento institucional, el mayor aporte del Liceo Mixto ha sido abrir oportunidades reales a miles de jóvenes y demostrar que la educación puede cambiar vidas cuando existe convicción, trabajo y un profundo compromiso social.
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