Viernes, 22 de Noviembre de 2019  
 
 

 
 
 
Policial

Miguel Espinoza negó ante el tribunal haber efectuado tocaciones de connotación sexual a Ámbar

Acusado dijo que efectivamente  se quedó solo en el domicilio con la pequeña, contando que estaba preocupado de su cuidado, que le había dado leche en dos ocasiones, que la llevó a acostarse y se durmió.

 

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LOS ANDES (06/11/2019).- Una extensa declaración prestó la mañana de este martes, luego de renunciar a su derecho a guardar silencio, el acusado Miguel Andrés Espinoza Aravena en la segunda jornada del juicio que se sigue en su contra por el delito de violación con homicidio cometido en contra de la niña Ámbar Lazcano Páez, en la causa que lleva adelante la Fiscalía de Los Andes por el hecho cometido la noche del viernes 27 de abril de 2018 en una casa de la Villa Colunquen de la comuna de Rinconada.

Pasado el mediodía del lunes, y después de dos postergaciones, se inició el procedimiento en el Tribunal Oral en lo Penal de Los Andes, el que está conformado por los magistrados Alessandra Tubino, Carlos Muñoz y María Cornejo.

Por los intervinientes se encuentran los fiscales Ricardo Reinoso y Alberto Gertosio, por el Ministerio Público, además de los abogados querellantes por la Fundación Amparo y Justicia, el Servicio Nacional de Menores (Sename) e Intendencia Regional; en tanto que el abogado Homero Caldera, por la defensa privada.

En la ocasión Espinoza entregó pormenores sobre diversos aspectos de cómo quedó a cargo del cuidado, junto a su señora, de la pequeña y su hermana mayor; del estado físico, salud, de cómo era la vida familiar, relación entre los niños, lo cotidiano y lo que sucedió en la fecha que motivó la investigación de esta causa, entre otras consideraciones, además de responder las preguntas que le fueron formuladas, insistiendo en su inocencia de los cargos por los que está acusado por el Ministerio Público.

Señaló que cuando recibieron a la niña se encontraba con malas condiciones higiénicas, con coceduras y tenía un moretón chico en un brazo.

Justamente sobre este último punto se refirió en parte de su declaración, indicando que los moretones que tenía en los meses anteriores al fatal desenlace y que incluso fueron constatados eran a consecuencia de caídas, juegos y al ser tocada un poco más fuerte.

En este contexto, dijo que un médico le dijo, durante una atención en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes, que debido a que la menor de edad tenía una tez muy blanca “era propensa a tener moretones”.

Indicó que todo lo que le acontecía a Ámbar era puesto en conocimiento de las profesionales del programa Familia de Acogida Especializada (FAE) Ayún, las que visitaban la casa todas las semanas o bien se acudía al establecimiento.

Acotó el acusado que incluso su madre en una ocasión les encaró por las lesiones que la niña presentaba en brazos, piernas y cabeza, haciéndoles ver que las estaban golpeando.

Incluso en uno de los meses desde el hospital se efectúo una denuncia luego de una atención que se le brindó.

Al respecto, dijo que no negaba los moretones en el cuerpo de la niña, pero recalcó que no eran ocasionados por ellos. “Se ha pensado que se los hacía yo y mi señora. Nosotros tratamos de cuidar  lo mejor a los niños, aunque reconozco que no fuimos capaces de entregar el cuidado que Ámbar necesitaba”, expresó, agregado que “están rebuscando para dejarme como agresivo”.

Igualmente, hizo alusión a otras situaciones que afectaban a la pequeña, como problemas estomacales ya que defecaba con un olor muy fuerte, motivo por el cual se le efectuó un examen de sangre cuyo resultado no detectó nada y que estaba a la espera de una endoscopía; asimismo sobre la caída de cabello que sufría y que le indicaron se debía a un cuadro de estrés.

Señaló que por estas razones y por lo  que podía suceder en dos ocasiones dijo que no iba a continuar con el cuidado de ambas niñas, lo que expresó tanto a su esposa como a las profesionales del FAE Ayun.

Al continuar con su relato llegó hasta la fecha en que se produjeron los hechos materia de este juicio, donde previamente comentó lo que le había sucedido a Ámbar el día anterior en el jardín infantil y lo que sucedió en el ámbito personal y familiar durante todo el 27 de abril, como así también de un hermano y de una mujer que concurrieron a la casa horas antes de lo acontecido.

Dijo que efectivamente esa noche se quedó solo en el domicilio con la pequeña, pero negó cualquier tipo de agresión y menos de connotación sexual, contando que estaba preocupado de su cuidado, que le había dado leche en dos ocasiones, que la llevó a acostarse y se durmió.

Recordó que se encontraba haciendo aseo en el primer piso, ya que una de sus hijas al día siguiente estaba de cumpleaños, cuando alrededor de las 23:00 horas sintió un golpe en el segundo piso.

Al subir a verificar que había sucedido, comprobó que la niña se había caído de la cama y que estaba boca abajo, por lo que la tomó en sus brazos y nuevamente la acostó, para después bajar y proseguir con las labores de limpieza.

Momentos después regresó a la pieza y se percató que la pequeña se quejaba, y al destaparla vio que tenía el abdomen hinchado.

Ante esto tomó contacto vía celular con su esposa, que estaba en labores en un packing, le dio cuenta de esta situación, recibió instrucciones para que le diera unos remedios, pero no había en la casa, y aguardó el regreso de su cónyuge.

Luego llevaron a la niña hasta el Servicio de Urgencia del Hospital de Los Andes donde fue atendida por personal médico.

Fue en ese momento en que a la señora del acusado se le comunicó del grave estado de Ámbar y que presentaba signos de haber sido violada, por lo que desde el centro asistencial se denunció el hecho a Carabineros que se hicieron presentes en el lugar adoptando el procedimiento policial correspondiente, para a las 3:00 horas efectuarse el traslado de la menor hasta el Hospital San Camilo de San Felipe donde durante el sábado dejó de existir.

El acusado dijo que se está estigmatizando la muerte de la niña y se han tergiversado puntos para acusarlo.

Por eso se defendió al señalar que “no soy ningún violador. Cómo se les puede ocurrir que voy a violar a una niña, eso me da rabia e impotencia. Aquí se está tratando de hacer un monstruo para condenar a alguien”.

Espinoza solicitó a los jueces “que se vean las pruebas científicas y se validen como son, porque no se vaya a condenar a alguien que solo quiso hacer una ayuda, porque no voy a ser un violador y un asesino”.

Expresó que se le declaró culpable antes que se conocieran los resultados de los peritajes del Servicio Médico Legal (SML), que como sostiene la defensa, no hay evidencia de lesiones compatibles con ultraje y que la muerte de Ámbar fue por una falla multiorgánica, agregando que se contrato a uno de los mejores forenses para poder reafirmarlo en el juicio.

 

 

 


 
 
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