Sabado, 20 de Abril de 2019  
 
 

 
 
 
Opinión

“BIO” es suficiente

Por Gustavo Arriagada.

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¿Biodegradable?, ¿Biobasado?, no son términos suficientes para caracterizar el ciclo de vida de un material plástico. Entre la diversidad de conceptos ambiguos, que carecen de una definición técnica objetiva, demostrable y, de manera aún más importante, cuantificable; necesitamos dar un pie atrás y detenernos un momento a considerarlos en detalle.

El concepto general que hay detrás del término Biodegradable, es que ese material será degradado por bacterias, hongos u otros medios biológicos. Otras definiciones hacen referencia a la descomposición del material en sus elementos base: carbón, oxígeno e hidrógeno por la acción de microorganismos. El gran problema de este término es que no considera la variable tiempo, por lo que bien un envase plástico convencional, LDPE por ejemplo, puede ser catalogado en el límite como biodegradable, al descomponerse después de un período de más de 100 años.

Por otro lado, el concepto Biobasado sólo hace referencia a que el material, tiene dentro de su composición materias primas que provienen de fuentes renovables; pero nada dice del comportamiento, desempeño y ciclo de vida de este material. Por ejemplo, un envase hecho de LDPE biobasado, es generado a partir de materias primas como la soja, en vez del crudo del petróleo; pero ambos tendrán el mismo desempeño y fin de vida.

Dado lo anterior, no necesariamente algo clasificado como Biodegradable debe ser Biobasado; y no todo lo Biobasado será Biodegradable. Esto se debe principalmente a que ambos términos hacen referencia a instantes distintos en la vida de lo que estemos creando con el material. Uno hace mención al origen y el otro a su fin de vida. Lo que pase entre medio no necesariamente está relacionado.

Afortunadamente para clasificar materiales, contamos con una definición técnica demostrable y cuantificable, que puede ser certificado como Compostable. De esta manera sabremos que esa certificación fue entregada al material, tras ser sometido a análisis por un laboratorio de ensayos de tercera parte, bajo procedimientos estandarizados normalizados y reconocidos internacionalmente.  Asimismo, la biodegradación del material ocurre en un período de hasta 180 días, para el 90% de su masa, en condiciones de laboratorio. 

Por último, tras la biodegradación se generó agua, CO2 y biomasa (compost); y lo más importante que este compost no presenta efectos negativos para permitir el crecimiento de plantas.

Como su fin de vida es terminar en una planta de compostaje industrial junto con desechos orgánicos, los plásticos compostables permiten maximizar el valor en procesos de recolección y separación en origen de la fracción orgánica de nuestros residuos, que componen más del 50% del total de los desechos domiciliarios que generamos en Chile.

Tras un diseño racional, con foco en la reducción y reutilización de recursos y residuos, con el uso de plásticos compostables podremos colaborar además en el tratamiento adecuado de residuos orgánicos y potenciar una economía circular, al generar compost para ser utilizado en nuevas plantaciones.

 


 
 
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