Jueves, 15 de Noviembre de 2018  
 
 

 
 
 
Opinión

Más soluciones, menos declaraciones

Por Francisco Rodríguez Arancibia, Presidente Provincial Colegio de Profesores de Los Andes.

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- Maestro, tengo una gran enfermedad: me duele cualquier parte del cuerpo que toco con mi dedo índice.

-Tienes una pequeña enfermedad: lo que te duele es tu dedo índice.

(El Maestro: Alejandro Jodorowsky)

 

En relación a la situación del posible cambio de dependencias entre dos establecimientos municipales de la comuna de Los Andes, este Provincial del Colegio de Profesores expresa lo siguiente:

1.       Nuestra solidaridad más amplia con los profesores, asistentes de educación, estudiantes,  apoderados y comunidades afectados por este proyecto, pese a los contundentes argumentos en contrario expuestos.

 

2.       Hacer presente que la gestión administrativa de los establecimientos no es responsabilidad de los docentes de aula, sino que está vinculada directamente con funciones directivas que se expresan en convenios de desempeño que deben ser expuestos y evaluados anualmente por la comunidad y sobre los cuales las autoridades correspondientes tienen facultades expresas, a través de procedimientos objetivos y técnicos. Son dichas autoridades las que detentan las facultades para proceder en cuanto al cumplimiento de esos convenios de desempeño. Aludimos a ellos, dado que este aspecto no se ha cautelado como debiera.

 

3.       Desde el primer momento de conocida la información –divulgada primero por filtraciones y vías informales-, este Provincial del Colegio de Profesores tomó contacto con la comunidad en cuestión y con las autoridades, volcando sus esfuerzos en encontrar soluciones concretas, justas y definitivas, más allá de declaraciones y discursos provenientes de algunas personas que -sin cuestionar su derecho de expresión- en ciertos casos desde una óptica distinta a la educativa, adolecen de la información pertinente en la materia e incluso de la sensibilidad requerida para entender los alcances de esta problemática. No nos es indiferente que algunos de ellos, ante situaciones de similar impacto o interés público, anteriormente han guardado sospechoso silencio.

 

4.       Es así como hemos sido los profesores y sus representantes quienes hemos buscado, incentivado y propiciado el encuentro, la conversación y el análisis y lo seguiremos haciendo, más allá de legítimas diferencias y perspectivas, puesto que el problema debe solucionarse mediante acciones concretas y no con discursos retóricos.

 

5.       Creemos firmemente que el diálogo franco, informado y respetuoso es el camino más adecuado para llegar a una solución que satisfaga no intereses inmediatos o de corto alcance, sino necesidades objetivas, sentidas y justas de comunidades escolares que han sido víctimas desde larga data de decisiones erráticas, muchas veces improvisadas y carentes de una real visión sistémica, que no han sabido dimensionar la magnitud de los problemas y que, en la mayoría de los casos, han estado guiadas más por criterios económicos o de otro orden que por el bien común y la educación pública, ante lo cual refrendamos la convicción de que la educación es un derecho social y no un bien de consumo.

 

6.       Los hechos y no las opiniones muestran que el problema ya latamente conocido y que se ha arrastrado por tantos años no tiene su origen ni es culpa de las comunidades educativas y, por lo tanto, de los docentes a quienes directa o indirectamente se atribuye la responsabilidad de cuanto inconveniente ocurre, pero se los invisibiliza en los logros que se alcanzan; cabe entonces preguntarse concretamente, ¿quiénes han sido los responsables de la gestación de este estado de cosas?; ¿no será que, entre otros factores, hay demasiados “expertos” con atribuciones que no solo no son docentes, sino que quieren manejar la educación con criterios ajenos a lo educativo? Lo que sí podemos asegurar es que, una vez más, los profesores y el Colegio que los representa queremos y debemos ser parte de la solución.

 

7.       De igual modo, frente a cualquier rumor de amenaza o represalia de algún tipo que a alguien se le pudiera llegar a imaginar, sepan nuestros colegas, comunidades y ciudadanía en general que los profesores y su asociación gremial estamos atentos y dispuestos a su más férrea representación, por la fuerza de la razón.

 

 

8.      Finalmente, expresamos nuestra convicción de que esta situación ingrata se resolverá favorablemente para todos los involucrados y, en definitiva, hay que considerarla una oportunidad de autoevaluación que ayude a instalar una nueva cultura participativa en la educación pública de la comuna y la zona.


 
 
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