Una imagen vale más que mil palabras, esa es la premisa máxima. Y cobra importancia cuando se generan proyectos ambientales por parte del Estado, y donde se busca que el fruto de estas políticas y esfuerzos gubernamentales sean disfrutadas por todos los ciudadanos.
Por ejemplo, cuando se promueven la reforestación arbórea, buscando que cada ciudadano pueda gozar de un espacio verde y aire limpio, considerando que cada árbol adulto, en sí, puede absorber CO2 a un ritmo de 6 kilos por año. Dentro de este marco teórico el Programa Nacional de Silvicultura Urbana de CONAF tiene como principal objetivo contribuir al desarrollo sustentable de los centros urbanos del país mediante el fomento a la ordenación del arbolado urbano con planes y proyectos para todo el País, y esto considera el caso de nuestra ciudad.
Es del caso decir, que Nuestra comuna se ha visto beneficiada con las políticas del Gobierno y se le han entregado árboles para reforestar la ciudad, pero se han encontrado con muchos y graves problemas en su ejecución, como el déficit en el manejo que se hace de los especímenes, la tónica de la salvaje mutilación de los arboles, como lo es el caso de la tala ilegal de árboles en la cancha del Club deportivo Ambrosio O’Higgins, o derechamente cuando se desconoce el criterio que rigen el método y la técnica de la poda urbana, por parte de la ciudadanía, todo esto acrecentado por la falta total de inspección ambiental al respecto.
Cabe la paradoja de que por un lado aparecen nuestras autoridades regalando árboles a “título personal” , para que estos sean plantados en villas y plazoletas, pero por otro lado muchos de los vecinos “no tienen como regarlos”, ya que en numerosas plazoletas de nuestra comuna carecen de agua para riego, por encontrarse “cortado el suministro por parte de ESVAL” y cuyos árboles se están secando, a vista y paciencia de todos, como lo es caso de la Villa El Encuentro IV Etapa, donde hace más de tres años que fue retirado el servicio, incluso delincuentes se han robado HASTA las cañerías donde se encontraba el medidor, como lo demuestra la fotografía.
Ojalá podamos llenar el vacío que en esta materia tenemos como ciudad, exigiéndole a nuestras autoridades que el trabajo se haga como corresponde y con responsabilidad, gestionando de buena manera los recursos de todos, y permitiendo que el esfuerzo de cientos de personas que han trabajado duro para proveernos de estos retoños arbóreos valgan la pena y no terminen siendo mas que cadáveres forestales en nuestras áreas de esparcimiento por falta de agua y cuidado, fiscalizando como se debe para evitar su maltrato o destrucción y dotando a los vecinos del vital elemento “EL AGUA“.
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